Tuxtla Gutiérrez perdió 30% de su cobertura forestal entre 1986 y 2014, según la investigación de Moisés Silva Cervantes, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, y Protección Civil registra entre 30 y 40 zonas de riesgo por lluvia en la capital, de acuerdo con El Heraldo de Chiapas.
El crecimiento urbano sin planeación explica el resto. La Conagua y Protección Civil municipal y estatal analizaron en febrero de 2026 las microcuencas de la ciudad para ubicar puntos críticos rumbo a la temporada de lluvias, según Diario de Chiapas. La pavimentación y el entubamiento de arroyos reducen la superficie por donde el agua se filtra, y el escurrimiento llega más rápido y con más volumen a las partes bajas. El efecto se reparte de forma desigual: quien vive en una colonia baja carga con el agua que dejó de absorber la periferia alta. El resultado es un drenaje que trabaja al límite en cada tormenta. Menos Puentes Más Ciudad sostiene que el problema se atendió durante décadas con más concreto: canales, pavimento y arroyos entubados que aceleran el agua en lugar de retenerla.
El diagnóstico de El Heraldo de Chiapas ubica la infiltración en la cuenca alta entre 5% y 35% del agua de lluvia recibida y calcula que hasta 95% puede escurrir superficialmente. Entre las colonias con mayor vulnerabilidad están Las Granjas, Yuquis, San Juan de Dios y Los Ángeles Centenario, donde opera una iniciativa de reforestación, captación pluvial con pozos de infiltración, parques inundables y manejo de residuos, coordinada por Silva Cervantes, según El Sol de Chiapas. Joselyni Omar Díaz Torres, integrante del colectivo Menos Puentes Más Ciudad, lo describe así: «Los árboles, la vegetación ribereña, lo que hacen es detener el tiempo en el que el agua baja». En el mismo reporte, Díaz Torres advierte: «Estamos en un momento acelerado de pérdida de cobertura forestal».
Menos Puentes Más Ciudad propone jardines de lluvia y áreas de infiltración en lugar de más concreto, y pide que el ayuntamiento y el gobierno estatal sometan las obras de drenaje a validación técnica de la Conagua. El siguiente paso es que ese diagnóstico se convierta en obra antes de la próxima temporada de lluvias.
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